Tarjeta de salud Una tarjeta en tu cartera con una dirección. Si alguien la encuentra, puede escanearla y leer lo que escribiste para quien te ayude: grupo sanguíneo, alergias, medicamentos y a quién llamar. Gratis con cualquier cuenta · No aparece en buscadores · Escrito por ti, no validado Treinta segundos Quien encuentra tu cartera es un desconocido con prisa. Todo esto está hecho para ese minuto y para nada más. Grupo sanguíneo, alergias, qué tomas, a quién llamar, tu médico y tu seguro. Diez minutos, una vez. En la cartera, detrás del documento. Lleva una dirección escrita y un QR, y nada más que te delate. La cámara abre la página. Sin aplicación, sin cuenta y sin contraseña — y tu teléfono puede seguir bloqueado en el bolsillo. Lo que es y lo que no Esto es para treinta segundos en una acera, no para una consulta. Saber la diferencia es lo que hace que se pueda llevar encima. En la tarjeta Las preguntas que hace un sanitario antes que ninguna otra. Nunca Y no podría estar, por cómo está construida la página. Porque tu teléfono está bloqueado, y quien tiene que leerla no eres tú. Una tarjeta en la cartera es lo que se mira: es donde vive el documento de identidad, no necesita batería ni contraseña, y un desconocido ya sabe que tiene que buscar ahí. La versión en papel tiene el problema contrario: queda vieja el mes que te cambian el medicamento, y nadie la vuelve a imprimir. No le hace falta a todo el mundo. A quien le hace falta, le hace mucha. Penicilina, frutos secos, una picadura: la línea que cambia lo que te dan. Diabetes, epilepsia, anticoagulantes, un marcapasos — lo que explica lo que te está pasando. Una carretera, una ruta, un turno largo: los ratos en que nadie sabe cómo te llamas. La llenas tú, la lleva él, y quien lo encuentre no tiene que adivinar nada. Esto no es una historia clínica ni la sustituye. Es un resumen que escribes tú, para que quien te atienda lo lea en los primeros treinta segundos — siempre que puedas, cuéntaselo a un profesional en persona.Si tú no puedes decirlo, lo dice la tarjeta.
Solo visible con el enlace privadoSe escribe una vez y se lee el peor día
Llenas diecisiete campos
Llevas la tarjeta encima
La escanean
Diecisiete cosas, y ni una más
Lo primero que pregunta quien te atiende
Lo que no está, a propósito
¿Y por qué no una nota en el teléfono?
Quién lleva una
Una alergia seria
Una condición crónica
Entrenar o conducir solo
Un familiar mayor
- Paga con tarjeta (Stripe) o PayPal
- Devoluciones atendidas por una persona
- Sin renovación automática
- Soporte por correo y WhatsApp
Lo que la gente pregunta antes de comprar.
¿Esto es una historia clínica?
No, ni la sustituye. Son diecisiete campos que escribes tú, para que quien te atienda los lea en los primeros treinta segundos. Sin historial, sin diagnósticos y sin informes.
¿Puede encontrar alguien mi ficha de salud?
No. No hay ninguna página a la que se llegue navegando: solo existe en una dirección secreta, impresa en la tarjeta que llevas, y nunca se indexa, ni está en el sitemap, ni se guarda en caché.
¿Sabéis cuándo la abre alguien?
No, a propósito. No contamos quién la abre ni cuándo — ese conteo por sí solo ya sería un registro sobre tu salud.
Lleva encima las respuestas, por si no puedes darlas.
Viene gratis con cualquier cuenta. Diez minutos para llenarla; actualízala cada vez que cambien tus medicamentos o tus contactos.